DE AQUELLOS HILITOS, ESTOS LODOS...
A las 15.15 horas del miércoles 13 de noviembre de 2002 saltan las alarmas. El ´Prestige´, un petrolero más largo que dos campos de fútbol y cargado con 76.972,95 toneladas de fuel oil, se encuentra en apuros a escasas millas de la Costa da Morte. Esta es una pequeña crónica de cómo se sucedieron los acontecimientos en la peor catástrofe ecológica de la historia contemporánea española.
El
'Prestige', roto y aún repleto de fuel, se encuentra a la deriva a
siete millas de las playas de Muxía. El consejero de Pesca, Enrique
López Veiga, que sabe de qué habla cuando se trata de mareas
negras, sólo piensa en sacar el buque de allí.
La
situación es muy grave. El petrolero Prestige,
accidentado la tarde anterior frente a las costas de Finisterre, ya
ha derramado al mar varios miles de toneladas de fuel. El consejero
cree que no es momento de volver a la cama, así que se mete en la
ducha y se dirige enseguida a su despacho.
La
angustia que se vive en la orilla no es mayor que la que se sufre mar
adentro.
El
Prestige,
mientras, se aleja lentamente de la costa, con el motor parado, a
merced de los remolcadores. La grieta de su casco se abre sin
remedio, las planchas de acero dejan de ser parte de su estructura.
Navega hacia un final definitivo y cierto.
Cada
cual se organiza como puede.
El
expresidente del Gobierno,
José María Aznar, prefirió no aparecer por Galicia hasta pasado un
mes de que el Prestige se hundiera y, durante su visita afirmó que
no bajaba a las playas porque "no quería molestar a los que
limpiaban".
10
años después, arranca el juicio por la catástrofe del Prestige,
el
petrolero hundido frente a la Costa da Morte el 19 de noviembre de
2002
con 77.000 toneladas de fuel a bordo.
Todo
un conglomerado de países, intereses y perjudicados, entre ellos el
Estado español y el francés, que explican solo en parte por qué se
ha tardado 10 años en abrir el macrojuicio.
Y
una década después, cuando la naturaleza y costosísimas tareas de
limpieza, incluido el vaciado del pecio hundido a 3.600 metros de
profundidad a 246 kilómetros de Fisterra, se han encargado de borrar
todo impacto del chapapote, el interés de esta esperada vista oral
que durará otros siete meses ya no solo se ciñe a determinar al fin
quién o quiénes fueron los culpables de la catástrofe.
La
gestión pública de la catástrofe, con José María Aznar como
presidente del Gobierno y Mariano Rajoy al frente del operativo, es
otra de las grandes claves de este macrojuicio. El Estado español es
a la vez perjudicado y acusado en este litigio.
Las
cifras y los números resultan astronómicos en todo lo que se
refiere al Prestige.
La mayor causa jamás instruida en España por un delito
medioambiental suma 230.315 folios de sumario. Los perjudicados,
agrupados en 55 acusaciones, se redujeron a 1.500 (eran inicialmente
más de dos millares). En el macrojuicio intervendrán 70 abogados,
27 procuradores, 140 testigos, 98 pruebas periciales... Se espera la
sentencia para septiembre de 2013. Cuando ya esté próximo el
undécimo aniversario del naufragio.
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